Optimización de la eficiencia energética en la minería para 2025: Desafíos y avances
En los últimos dos años, la gran minería en Chile ha dedicado esfuerzos significativos para cumplir con la Ley de Eficiencia Energética. Este marco normativo ha obligado a las empresas del sector a implementar Sistemas de Gestión de Energía (SGE), marcando un punto de inflexión en su compromiso por la sostenibilidad. La ley clasifica a estas compañías como Consumidor con Capacidad de Gestión de la Energía (CCGE), impulsándolas a designar gestores energéticos y a tener metas claras de ahorro.
Juan Peñailillo, gerente general de Negawatt, consultora especializada en eficiencia energética, destaca que esta normativa ha permitido sistematizar la detección de oportunidades de mejora. Resalta la importancia de que las empresas puedan demostrar los ahorros energéticos conseguidos y el impacto real de sus esfuerzos. Desde la entrada en vigor de la ley en 2021, la eficiencia no es solo un objetivo, sino parte integral del negocio minero.
Innovación y tecnología: Claves para una minería más eficiente
Peñailillo señala que la eficiencia energética ha tenido un mayor impacto en áreas con procesos bien controlados. Sin embargo, existe un gran potencial de mejora en sectores con tecnologías obsoletas, como ciertos procesos térmicos donde la medición energética aún es limitada. Las nuevas tecnologías de la información permiten tomar decisiones en tiempo real, optimizando el consumo de manera precisa y efectiva.
El uso de tecnologías digitales para el monitoreo energético, analítica avanzada e inteligencia artificial son oportunidades clave que se presentan. Estas herramientas no solo harán que la minería sea más eficiente en términos energéticos, sino también más segura y optimizada desde el punto de vista operativo y de costos.
Retos y próximos pasos para la industria minera
Entre los desafíos del sector, Peñailillo enfatiza la necesidad de mostrar resultados concretos. Aunque algunas empresas han implementado SGE desde hace dos años, ahora deben declarar los resultados, reflejando los proyectos de reducción de consumo energético. La medición y verificación de los ahorros generados se convertirá en una práctica esencial, permitiendo una evaluación precisa de los logros alcanzados por cada iniciativa.